miércoles, 29 de julio de 2015

Que es la iluminación?

Que busco en la iluminación? Búsqueda de la iluminación, significa no me gusta mi vida tal como es ....no me gusta la vida que tengo y la busco....pero que hacemos con lo que tenemos?

La persona espiritual, también es una auto imagen. No es real.

Como tenemos en todos los ámbitos de nuestra vida, tenemos estructuras. Las estructuras son peligrosas, nos encasillan, y tenemos que ser siempre de la misma manera.

El concepto de espiritualidad nos encasilla...un persona espiritual no tiene miedo, un persona espiritual no busca plata....nos limita la clasificación que tiene. Tiene muchos estereotipos.

El trabajo personal, esta en ser nosotros, y romper esos estereotipos, y el secreto esta en tener muchísima paz interior, creatividad.

Tenemos que luchar contra la carga cultural que nos condiciona, para buscar la iluminación.

Y esa búsqueda está en nosotros. Esa transformación la tenemos nosotros.

Esto no es para todos; sucede en diferentes estadios, en diferentes etapas.

Cuando queremos remodelar una casa vieja, primero la tenemos que conocer y ver que nos gusta y que queremos cambiar.

Lo mismo pasa en nosotros, cuando queramos hacer esta transformación, primero debemos ver en lo oscuro, internamente nuestro. Ver lo que pasa ahí adentro. Y ahí es donde vamos a encontrar las cosas que no nos gustan.. pero Es el principio.

La conciencia  es lo que hace la diferencia. Ahí comienza el cambio, ser concientes de lo que queremos cambiar. Poder ser aunténticos.

CONSTRUCTIVISMO----PIAGET

El conocimiento no es una representación adecuada de lo real sino una construcción que permite al individuo adaptarse al entorno.
Esa construcción es el producto de una reflexión de la mente sobre sus propias operaciones. El conocimiento se construye por medio de dos procesos principales (asimilación y acomodación) controlados por un mecanismo de autorregulación interno (equilibración). La asimilación permite incorporar los inputs que provienen del ambiente a las estructuras cognitivas del individuo, mientras que las estructuras preexistentes se reacomodan a fin de incorporarlos.
Es posible identificar diversas configuraciones de las estructuras mentales, desde el nacimiento hasta la adultez, que caracterizan los diferentes estadios de desarrollo cognitivo del sujeto: sensorio-motriz, preoperacional, operacional concreto y operacional abstracto. A cada estadio corresponde un tipo de equilibrio particular, verificándose entre el nacimiento y la edad adulta una evolución hacia formas crecientemente estables y móviles de intercambio con el medio.
Piaget  subraya que, durante el periodo comprendido entre el nacimiento y adquisición del lenguaje, el niño despliega un extraordinario proceso de desarrollo cognitivo que marca el resto de su evolución psicológica: la conquista de todo el universo práctico que lo rodea por medio de la percepción y el movimiento. El autor —como ya lo había hecho Kant— recurre a la metáfora de la revolución copernicana para hablar del pasaje desde una posición (la del neonato) en la que todo queda referido al propio cuerpo hacia otra (alrededor de los dos años, con el comienzo del lenguaje y el pensamiento) en que el individuo se sitúa a sí mismo como una entidad más, incluida en un universo que él ha construido y que ahora experimenta como externo a él.
El sujeto cognoscente asimila y acomoda las señales en estructuras que le permiten predecir y controlar su propia experiencia. No obstante lo ajustadas que se muestren una y otra vez a los móviles y objetivos del individuo, esas estructuras no refieren a la realidad en sí: sólo prueban que ciertos inputs se acomodan a éstas con una frecuencia suficiente como para considerarlos co-ocurrencias invariantes.
La conducta del sujeto no se orienta hacia el descubrimiento o la intervención en el orden de lo real considerado como absoluto, sino hacia la restitución o fortalecimiento del equilibrio entre el sistema y el entorno por medio de una actividad de anticipación, en el mejor de los casos, o de adaptación, en el peor .
Según Piaget, conocer es construir o reconstruir el objeto a fin de, a través de esta operación, comprender el mecanismo de la actividad de construcción. Así, el conocimiento es abstraído de la acción de conocer en tanto tal y no del objeto conocido. Por eso, la interpretación constructivista radical de la epistemología genética de Piaget destaca que las representaciones del entorno, el conocimiento del mundo que construye un individuo, son siempre el resultado de su propia actividad cognitiva. La materia prima de esa construcción son los datos sensibles, respecto de los cuales no se supone ninguna conexión con una realidad en sí.
La experiencia es el resultado de la externalización de los constructos cognitivos del sujeto, una operación inherente a cada acto de autoconciencia o de conciencia experiencial.
La equilibración cognitiva completa constituye una suerte de estado ideal que, aunque inalcanzable, orienta los procesos de asimilación (de lo dado a la experiencia —señales o inputs— a las estructuras formadas en el pasado) y de acomodación (toda vez que las señales con las que se está operando no puedan encajarse en las estructuras disponibles). Sin embargo, cabe recordar una vez más, que la equilibración es, esencialmente, una meta adaptativa.

domingo, 26 de julio de 2015

Beneficio escondido...


Hay buscar, cual es el beneficio de sentirnos como nos sentimos...detrás de cada estado nuestro, tenemos escondida una ventaja, un provecho para nosotros. Mas allá que sea enojo , tristeza....sabemos que tras de eso, hay una ventaja para nosotros.


Luis Diaz

miércoles, 22 de julio de 2015

NO CAMBIES..

! La felicidad aveces te la da otra persona

NO CAMBIES LO QUE MAS QUIERES EN LA VIDA POR
LO QUE MAS DESEAS EN EL MOMENTO ,
PORQUE LOS MOMENTOS PASAN PERO LA VIDA SIGUE.

SE NECESITA...

SE NECESITA DE TRISTEZA PARA CONOCER  LA FELICIDAD
RUIDO PARA APRECIAR EL SILENCIO Y
AUSENCIA PARA VALORAR LA PRESENCIA.

LOS DEBILES..

LO PEOR DE LOS DEBILES ES QUE NECESITAN
HUMILLAR A OTROS PARA SENTIRSE FUERTES .

Es increible.....



ES INCREIBLE COMO PUEDE CAMBIAR TU VIDA
CUANDO DECIDES CAMBIAR UN PENSAMIENTO.

martes, 21 de julio de 2015

La adicción al victimismo

Si no puedes controlar una emoción es que eres adicta a ella’.
Si lo piensas detenidamente, ¿cuántas veces al día o a la semana te sientes como una víctima? Muchas ¿verdad? ¿Te gusta ser una víctima o realmente no puedes controlar esa emoción pero no puedes estar sin ella? Entonces, ¿qué nos da esta emoción tan limitante que nos hace caer una y otra vez en ella? Desde mi punto de vista un falso poder. Nos sentimos víctimas cuando no asumimos que nosotros somos los creadores y responsables de nuestra propia realidad, entregando nuestro poder al exterior, ya sean personas o acontecimientos, y no nos responsabilizamos de nuestra vida. ¿Te suena? Montamos un drama llamado 'el pobrecito de mi' para que los demás se compadezcan de nosotros y tengamos nuestro momento fugaz de gloria al sentirnos el centro de atención, para que una vez vivido ese drama, nos vayamos al otro extremo y desde un estado de falso poder y soberbia juzguemos sin piedad a nuestro castigador, ya que él tiene la culpa de todas nuestras desgracias. Y así nos pasamos la vida… adictos al drama y al subidón. Realmente funciona igual que cualquier droga: cada vez necesitas más de ella para sentir lo mismo.

Tomar consciencia de que somos adictos a las emociones, reconocer e identificar los patrones de pensamiento y creencias que te llevan a esos estados emocionales adictivos e incontrolables es el primer paso para comenzar a gestionar de una forma más equilibrada las emociones y no dejarnos llevar por ellas. Como toda adicción, desengancharse conlleva pasar un mono, ya que tu cuerpo es adicto a esa droga e intentará hacer lo posible por conseguirla. ¿Cuántas veces nos hemos propuesto dejar alguna adicción (tabaco, café, alcohol, chocolate, internet, etc…) y llevando menos de un día cumpliendo nuestro nuevo objetivo, una vocecita ha surgido en nuestra cabeza diciéndonos que vaya tontería? ¿Por qué no dejarlo para más adelante cuando estuviésemos más tranquilos? Esa voz era tu cuerpo hablándote y convenciéndote para que le dieras su dosis de droga. Por desgracia casi siempre gana y volvemos a caer, sintiéndonos culpables, víctimas de nosotros mismos para luego juzgarnos ferozmente y vuelta empezar.

Todo cambio de hábito exige una disciplina férrea al menos durante los primeros 21 días a partir de la decisión de cambiarlo. Tomar consciencia de tu vida, coger la responsabilidad de hacer ese cambio consiste en no dejarte llevar por tu cuerpo y ser fiel de verdad a tu YO INTERIOR que sabe realmente lo que es bueno para ti. Si te paras a pensar tampoco son tantos días y la recompensa es muy alta si lo consigues.


David Gómez
Coach experto en Gestión Emocional y Profesional de la Respiración
Madrid, 31 de julio de 2010

sábado, 18 de julio de 2015

¿Qué es vivir con Aceptación?

         Permanecer con gratitud por lo que tienes en cada instante, siendo consciente que eres afortunado, y no por lo que puedas tener, sino porque lo importante, lo experimentas interiormente.
              Hacer de ti un instrumento de Consciencia, sin preocuparte que si tú has de entender a los demás, quién te va a entender a ti, pues cuando vives con Aceptación y permaneces con Comprensión, Amor y Paz, no necesitas ser comprendido, porque sientes Plenitud y estás unificado al Estado de Ser. 
     Si alguien hace necesario un lugar, algo material, un determinado camino o una actitud para encontrarse bien o sentir paz, o para ocultar el sufrimiento y la resignación tras una aparente aceptación, es una trampa mental. Todo ha de surgir desde la naturalidad interior, no desde la mente.
     Puede llegar un momento que aunque aparentemente hagas lo mismo cada día, no sea percibido como una rutina, pues cada momento es único e irrepetible.
     Pero si la aparente rutina te sirve para no afrontar aquello que quiere cobrar vida y resurgir en ti, estás dando poder a la inconsciencia.
     Hagas lo que hagas, hazlo con consciencia, ya sea las tareas de la casa, el trabajo o un hobby. Pon la consciencia en ellos, realízalos con Amor, con Paz, no por rutina o con la sensación de obligación. Eso que es percibido como una obligación o rutina, puede contemplarse como una oportunidad para entrar profundamente en el Ahora.
    
     Puedes hacer de cada momento a experimentar, una práctica espiritual, importante y profunda.

EL ARTE DE COMUNICARNOS

Si usted hiciera una mirada retrospectiva de su vida y tuviera que elegir la acción más importante y trascendente que ha realizado en el transcurso de su existir ¿Qué elegiría? Yo me he formulado esta pregunta y la respuesta que me he dado es que la acción más significativa, la que ha tenido un fundamental impacto en todos los ámbitos de mi vida, ha sido la comunicación que he establecido con otras personas.
No hay nada que haya hecho o logrado que no esté signado por la comunicación con un otro. Con mis padres, hijos, amigos, parejas, colegas, maestros o alumnos. Desde una conversación íntima, hasta transmitir una experiencia, realizar un aprendizaje, declarar mi amor, proyectar un viaje, compartir una comida, planificar un proyecto o comprar mi casa. Todos los acontecimientos significativos o que han dejado alguna huella en mí existir están atravesados por el vínculo y la comunicación con alguna otra persona.
Piense usted en la cantidad de acontecimientos importantes que ha generado a través de sus conversaciones. Amistades, proyectos u oportunidades laborales se han iniciado con una conversación. Es por medio de nuestra comunicación interpersonal que realizamos gran parte de las acciones en nuestra vida. Cuando observamos y recapacitamos sobre todo lo que hacemos a través de nuestras conversaciones, emerge con claridad el carácter generador y transformador de la comunicación humana
Todos los seres humanos interactuamos en redes de relaciones. Lo que nos es posible o dificultoso realizar depende en gran parte de la extensión y la calidad de estas redes. Nuestras conversaciones determinan la calidad de nuestros vínculos y por lo tanto expanden o restringen nuestra frontera de posibilidades.
Tengo la profunda convicción de que la comunicación interpersonal es la actividad humana más importante y relevante que desarrollamos a lo largo de nuestra vida. Pero así también, tengo el convencimiento de que en numerosas ocasiones no desarrollamos nuestras interacciones comunicacionales en forma efectiva.
Creo que uno de los principales impedimentos que nos dificultan la efectividad de nuestra comunicación, lo constituye la concepción que tenemos de la misma. Lo primero a comprender es que el lenguaje es algo más que las palabras que se dicen, es bastante más profundo e impactante que un medio que nos permite expresar o transmitir lo que percibimos, pensamos o sentimos. Además de su aspecto descriptivo, el lenguaje posee un profundo “carácter generativo” a partir del cual accionamos, coordinamos nuestras conductas y generamos nuevas realidades.
A través de nuestras conversaciones hacemos que ciertas cosas sucedan y, por lo tanto, la comunicación interpersonal constituye una forma de intervenir en la construcción de nuestro mundo, ya que cuando hablamos suceden cosas y cuando callamos suceden otras. Cuando hablamos y decimos una cosa, acontece algo determinado y cuando decimos otra, pasa algo distinto.
Cada conversación es un hecho único. Es el encuentro y el intercambio entre dos o más individuos. En toda conversación se establece una ida y vuelta incesante de palabras, gestos, acciones y emociones, una circularidad de la interacción que establece un proceso de retroalimentación y mutua influencia. Hablamos, escuchamos, observamos y asignamos sentido tanto al lenguaje verbal como al no verbal y a todo comportamiento de nuestro interlocutor en relación al contexto y a la situación comunicacional. Es en las conversaciones donde emerge, como en pocas instancias, la profundidad y complejidad del ser humano y su despliegue en la dinámica relacional.
Al advertir la dimensión que adquieren nuestras conversaciones y de la manera que influyen en todos los ámbitos de nuestra vida, surge con claridad la importancia vital de desarrollar nuestra competencia en El Arte de Comunicarnos.
 
LIC OSCAR ANZORENA

EL PODER DEL COMPROMISO

Nuestra Visión o nuestros objetivos más audaces empiezan a tomar vida en el momento en que declaramos nuestro compromiso con su realización y comenzamos a ejecutar acciones concretas.
Damos los primeros pasos e iniciamos el camino de crear un nuevo futuro. Dos elementos se combinan para poner en marcha este proceso, la convicción de que es posible generar una nueva realidad y el compromiso con su realización. La Visión es sólo fantasía si no está acompañada de una acción comprometida, de una práctica consistente que permita que las cosas sucedan.
Es el compromiso que asumimos el que pone en movimiento los mecanismos del cambio y la transformación, cualquiera que sea el mismo, tanto a nivel personal o laboral. La iniciativa y la acción efectiva surgen de una actitud de profundo compromiso con algo que se quiere lograr.
El compromiso genera acción, pero es a su vez una acción en sí mismo. Realizamos la acción de comprometernos.
El compromiso no acontece hasta que una persona lo declara y acciona en forma consecuente. El individuo a través de su acción comprometida comienza a construir una realidad diferente.
Este compromiso tiene a su vez dos aspectos particulares. Uno está relacionado con la acción, el trabajo constante, con el empeño y la persistencia para avanzar más allá de las dificultades. La otra cualidad del compromiso está vinculada con la disposición interna, con la conexión profunda, íntima, que tenemos con nosotros mismos cuando estamos comprometidos con algo que consideramos trascendente.
Este estado de “estar comprometidos” lo podemos sentir corporalmente. Toda persona que en uno o más momentos de su vida ha trabajado comprometida y apasionadamente, sabrá y podrá reconocer a qué me estoy refiriendo. Esta sensación de compromiso se expresa en primer lugar en nuestro estado de ánimo, en el entusiasmo, en las ganas, en la disposición para encarar los desafíos. También en la manera en que prestamos atención y le asignamos sentido a lo que nos acontece y a lo que sucede a nuestro alrededor. Escuchamos y observamos desde nuestro compromiso, con la intención de detectar qué suceso o qué persona puede significar una oportunidad que beneficie nuestros proyectos.
 
LIC OSCAR ANZORENA